lunes, 11 de marzo de 2013
pistola
a. Todo está oscuro, no puedes ver absolutamente nada, no sientes tu cuerpo, no sabes dónde estás, no sabes que está pasando, no recuerdas nada, te preguntas “¿estoy muerto? ¿esta es la vida del más allá?” Repentinamente sientes un frio impresionante y no lo entiendes, “¿cómo puedo sentir frio si estoy muerto?” Escuchas ruidos, pero ¿qué es? Suena a gotas de agua cayendo lentamente. Sientes algo, algo tocándote, una sensación familiar y profundamente extraña a la vez, ahora es dolor el roce es tan fuerte que te causa dolor, y por fin lo logras descifrar, es una garra raspándote el pie derecho. Ahora nada tiene sentido. Intentas despertar pero no puedes, no estas dormido. Y de repente sientes una cachetada de realidad, te duele absolutamente todo, y logras sentir tus ojos. Estas vivo.
Comienzas a tomar conciencia, pero aun no logras moverte, solo consigues abrir un poco los ojos y descubres que tu perro está ahí contigo. Reconoces ciertos detalles, los acabados de las paredes, la lámpara dorada, la pistola a unos centímetros de ti, pero no logras entender nada. Estás en tu cuarto, tirada en el piso, con todo el cuerpo dormido. Después de un rato, que para ti fue una eternidad logras sentarte.
a. Decides ir a la empresa de pistolas a reclamarles que no te pudiste suicidar.
b. Tomas un pequeño viaje para pensar bien las cosas.
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