miércoles, 13 de marzo de 2013

Bustamante

a. Bustamante un poco nervioso y ansioso te dice: “El pedo esta así cabron, yo soy la única persona en el mundo que tiene la medicina para lo que tú tienes, pero no es tan fácil, no se la doy a todo mundo, se ve que tú eres un buen wey y por eso he decidido darte un chance, pero si en verdad quieres esa madre vas a tener que trabajar para mi nada más y nada menos que dos años, le hacemos así, yo te la doy ahorita te la chingas y por dos años haces lo que yo te pida y si se te ocurre escapar pendejo te mato”. Tú no puedes creer lo que está pasando, pero sin pensarlo le estiras la mano…el ríe, te da la mano y te abraza dándote unas palmadas en la espalda. Te pide que lo esperes ahí llega con una jeringa llena de un líquido purpura fosforescente y te dice “estira el brazo” tú no tienes más opciones que confiar, estiras el brazo y él te inyecta. Pasan dos años que se te hicieron eternos, te volviste narcotraficante en universidades y antros, pero por fin terminaste tu sentencia. Bustamante te invita a comer, durante la comida te agradece por tu servicio esos largos dos años, se levanta, prende un cigarro, te avienta un fajo de billetes de mil pesos, te da una palmada en la espalda y sin decir nada se va.

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